domingo, 29 de junio de 2008

INTROSPECCIÓN


Detenerse, aquietarse y mirar hacia dentro, en un viaje silencioso, sin juicios de valor, permitiendo que el agua se repose, simplemente observando cada pensamiento, cada idea, sin pretender encontrar algo en particular, sin preguntas ni respuestas, sólo permitiendo que todo suceda, es estar presente en la vida misma, en sus experiencias, asi vamos acercándonos poco a poco a nuestra esencia, y muy pronto ella florecerá con todo su esplendor, enseñándonos lo que realmente somos; a partir de ese momento nunca más tendremos que salir a buscar lo que siempre estuvo y estará dentro de nosotros, es el fin de las ilusiones, de los reflejos; es el comienzo de una vida verdadera, sin separaciones ni dualidades.
Por fin se derribarán los muros, se abrirán las ventanas y la luz de un nuevo amanecer nos dejará ver la senda por la que siempre debemos transitar, este es el camino.

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